carlitos

el "niño azul" que entrena para terminar su 1ª maratón

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introducción al ayuno

El ayuno a agua o ayuno hídrico consiste en mantener al cuerpo bebiendo agua mientras el organismo se alimenta de sus propias reservas.

En las primeras horas del ayuno el cuerpo consume el azúcar (glucosa) en la sangre y la almacenada en el hígado y los músculos. Posteriormente vive de transformar primero sus grasas y finalmente las proteínas. El organismo no deja de comer sino que hecha mano de los alimentos almacenados en sus propias células.

Solamente después de varias semanas el cuerpo consume todas las reservas y puede reaparecer la sensación de hambre, aunque a veces no aparece.

Contrariamente a la idea que tenemos, el ayuno es más fácil de llevar de lo que imaginamos pues la sensación de hambre física desaparece el 1º ó 2º día de ayuno. Incluso se acompaña de sensación de tener el estómago lleno. Solamente puede haber cierto recuerdo psicológico de la comida.

El ayuno no es nada nuevo en la sociedad humana, desde hace miles de años culturas tanto de oriente como de occidente tenían integrados diferentes periodos de ayuno. Los animales y los niños por su própio instinto dejan de comer cuando están enfermos. El organismo indica que no es momento de introducir comida sino de eliminar las sustancias de desecho y los residuos tóxicos acumulados con el tiempo. Es un tiempo de eliminación y “limpieza” interna. Algo así como cerrado por limpieza e inventario.

El ayuno no es en sí una terapia, es la mejor manera de poner en descanso fisiológico el organismo. El ayuno realmente no cura, es el cuerpo el que se cura mientras ayunamos. Siempre el poder de curación es algo inherente al organismo vivo y ningún medicamento o médico puede llevarse los laureles de la curación. La curación es una cualidad del ser vivo, que mantiene en si mismo una parte de la capacidad curativa de la naturaleza.

La curación es un proceso biológico y el ayuno posibilita que el cuerpo ponga en marcha todos los mecanismos de desintoxicación (limpieza) y regeneración. Cuando una persona ayuna no gasta energía en el proceso de digestión y asimilación de nutrientes y esa energía que ahorra la invierte en los procesos de eliminación y autocuración. Todo ello lo hace guiado por la inteligencia somática, esa misma inteligencia que hace que nuestro corazón lata, de día y noche, que nuestros riñones filtren la sangre de desechos o que el hígado tome las sustancias necesarias para reconstruir el cuerpo y sus funciones y neutraliza las sustancias tóxicas ingeridas, y todo ello sin que mentalmente o conscientemente tengamos que decirle como hacerlo. Esos mismos órganos, al no tener que trabajar en la digestión y asimilación de alimentos, recanalizan su energía hacia los procesos de curación. En resumen el ayuno no cura, es el cuerpo como organismo vivo que es el que pone en marcha todos los procesos de autocuración mientras ayunamos.

Ocurre con cierta frecuencia que al ayunar aparecen síntomas de desintoxicación y curación que con frecuencia confundimos con enfermedad: nauseas, a veces vómitos, dolor de cabeza, sensación de lengua blanca, boca pastosa, orina muy oscura y olorosa. Todos estos síntomas indican que el cuerpo esta en proceso de limpieza. Lo mismo le ocurre a un alcohólico o toxicómano cuando deja de beber o utilizar la droga, su cuerpo entra en un proceso de limpieza al que llamamos síndrome de abstinencia. Cuando la persona deja de tomar alcohol, café, fritos, grasas, embutidos, conservas, sal, y va comiendo menos o deja de comer pueden surgir los síntomas dichos que no son más que procesos de desintoxicación o limpieza que confundimos con síntomas de enfermedad. Estos síntomas muestran la capacidad de respuesta del organismo dirigido a eliminar la sustancias de desecho y tóxicos ingeridos en forma de estos “comestibles”, y le llevamos asi ya que a muchos de ellos no podemos llamarles alimentos. Curiosamente los síntomas que hemos visto, y que pueden aparecer en un ayuno, son los mismos síntomas que surgen en las situaciones opuestas al ayuno, el “empacho”, por exceso de comida y bebida.

Es el descanso, quizás, la fuerza más curativa de la naturaleza y el ayuno es una forma de descanso, el descanso fisiológico. El cuerpo no gasta energía en la digestión, asimilación de alimentos y nutrientes y la energía ahorrada en el ayuno la invierte para autocurarse. Es necesario que el ayuno se haga en unas condiciones adecuadas: en un lugar tranquilo, en un ambiente relajado, donde no te presionen para que comas. En contacto con la naturaleza si es posible ya que de esa manera nos podemos “alimentar” del contacto de la tierra y la naturaleza, con el agua, el aire y el sol, ya que en el sentido más profundo de la palabra los 4 elementos de la Naturaleza nos “alimentan”.

Hablamos de ayuno en esta sociedad, aquí y ahora, porque normalmente comemos en exceso e ingerimos muchas sustancias que se pueden comer y beber pero que no nos nutren ni nos sientan bien. Después de largas temporadas de comer mucho o en exceso viene bien un descanso, un pequeño ayuno. Otras veces ante una crisis: catarro, anginas, bronquitis, vómitos, diarrea… que muchas veces no son más que crisis curativas o reacciones de limpieza y regeneración orgánica e incluso psicológica y emocional, el mismo cuerpo nos dice que dejemos de comer, se nos quita el hambre. Este es un buen momento de ayunar, el cuerpo no necesita introducir sustancias, necesita eliminar las que le están siendo perjudiciales. Lo único que nos pide muchas veces es agua, desaparece el hambre, se mantiene la sed, es momento de beber pero no de comer. Recomendamos un mínimo de uno o dos vasos de agua al día durante el ayuno, dejándonos guiar por la sed.

Hay ocasiones en las que no se recomienda ayunar p. ej: en algunas enfermedades muy graves: cánceres extendidos , verdaderas enfermedades graves del corazón, insuficiencia renal. En estos procesos, y especialmente cuando nos da miedo el ayuno, puede ser aconsejable estar unos días a frutas o ensaladas , o alimentos crudos, y de esta manera el organismo tiene también un gran poder de limpieza y regeneración. Si además queremos o tenemos que seguir cierto ritmo de actividad diaria es preferible mantenernos a crudos (frutas, ensaladas, zumos de fruta, jugos de verduras), ya que el ayuno produce generalmente una interiorización de la energía. Durante el ayuno los órganos internos tienen más energía pero los músculos exteriores se quedan con poca energía durante el ayuno. Hay cierto sentimiento de cansancio y necesidad de descansar y llevar un ritmo más bien lento. El descanso es imprescindible durante el ayuno, especialmente en las personas con poca energía.

Aconsejamos llevar a cabo el ayuno en un periodo tranquilo. Igualmente, si descansamos mucho nuestro cuerpo ahorra energía que la “invierte” (la lleva hacia dentro) hacia el proceso de desintoxicación y autocuración.

Además es igualmente imprescindible no tomar medicamentos o fumar durante el ayuno. A la hora de eliminar medicamentos y para evitar problemas recomendamos consultar antes a un médico experto en ayunos y dietas de desintoxicación.

Para resumir recordamos que el ayuno no cura, es el organismo vivo, nuestro cuerpo, el que se cura cuando estamos ayunando.

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para una mejor calidad de vida

cocina de trafalgar

Dicen que todos los días hay que comer manzana por el hierro y una banana, por el potasio. Y también una naranja, para la vitamina C. Y una taza de té verde sin azúcar, para prevenir la diabetes. Todos los días hay que tomarse dos litros de agua. (Sí, y mearlos, que lleva como el doble del tiempo que llevó tomárselos). Todos los días hay que tomarse un Actimel o un Yakult para tener L.Cassei Defensis”, que nadie sabe qué mierda es, pero parece que si no te mandás un millón y medio todos los días, entrás a ver a la gente como borrosa. Cada día una aspirina, para prevenir los infartos. Y un vaso de vino tinto, para lo mismo. Y otro de blanco, para el sistema nervioso. Y uno de cerveza, que ya no me acuerdo para qué era. Si te lo tomás todo junto, por más que te dé un derrame ahí mismo, probablemente ni te enteres. Todos los días hay que comer fibra. Mucha, muchísima fibra, hasta que logres cagar un sweater.
Hay que hacer entre cuatro y seis comidas diarias, livianas, sin olvidarte de masticar cien veces cada bocado. Haciendo el cálculo, sólo en comer se te van cinco horitas.
Ah, después de cada comida hay que lavarse los dientes, o sea: después del Actimel los dientes, después de la manzana los dientes, después de la banana los dientes… y así mientras tengas dientes. Y pasarte hilodental, masajeador de encías, buche con Plax…
Mejor ampliá el baño y meté el equipo de música, porque entre el agua, la fibra y los dientes, te vas a pasar varias horas por día ahí adentro.
Hay que dormir ocho horas y trabajar otras ocho, más las cinco que empleamos en comer, veintiuno. Te quedan tres, siempre que no te agarre algún piquete. Según las estadísticas, vemos tres horas diarias de televisión. Bueno, ya no podés: todos los días hay que caminar por lo menos media hora (Dato por experiencia: a los 15 minutos andá volviendo, si no la media hora se te hace una). Y hay que cuidar las amistades porque son como una planta: hay que regarlas a diario. Y cuando te vas de vacaciones también, supongo. Además, hay que estar bien informado, así que hay que leer por lo menos dos diarios, para contrastar la información.
Ah!, hay que tener sexo todos los días, pero sin caer en la rutina: hay que ser innovador, creativo, renovar la seducción. Eso lleva su tiempo. ¡Y ni qué hablar si es sexo tántrico!! (Al respecto te recuerdo: después de cada comida hay que cepillarse los dientes!)
También hay que hacerse tiempo para barrer, lavar la ropa, los platos, y no te digo si tenés perro o mascota… hijos?! .
En fin: a mí la cuenta me da unas 29 horas diarias. La única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de estas cosas a la vez, por ejemplo: te duchás con agua fría y con la boca abierta, así mientras tomás agua, salís del baño con el cepillo de dientes en la boca y le vas haciendo el amor (tántrico) de parado a tu pareja, que de paso mira y te cuenta, mientras barrés con una escoba metida en el culo. ¿Te quedó una mano libre? Llamá a tus amigos. ¡Y a tus padres!! Tomate el vino (después de llamar a tus padres te va a hacer falta).
El BioPuritas con la manzana te lo puede dar tu pareja mientras se come la banana con el Actimel, y mañana cambian. Y menos mal que ya crecimos, porque si no nos tendríamos que clavar un Danonino Extra Calcio todos los días. ¡Úuuuf!
Si te quedan 5 minutos, reenviale esto a algún amigo mientras disfrutás de una cucharadita de Total Magnesiano, que hace de bien… Y ahora te dejo porque entre el yogur Activia, el medio pomelo, la cerveza, el primer litro de agua y la tercer comida con fibra del día, ya no sé qué me estoy haciendo pero necesito un baño urgente.
Ah, ya que está aprovecho y me llevo el cepillo de dientes….

conocer el ayuno

“Los alimentos en la convalecencia fortalecen, en la enfermedad debilitan”

Aforismo Hipocrático

¿ POR QUÉ EL AYUNO?
El ayuno ha tomado parte de la vida diaria en la humanidad desde siempre, especialmente en los momentos rituales. La cuaresma no es más que un recuerdo de aquellos tiempos. Precisamente en el momento en el que la tierra se encuentra más desnuda en frutas y verduras. Ese era el momento adecuado para ayunar. Cuando las “despensas” del invierno se habían vaciado y la tierra no había dado aun sus primeros frutos.
El ayuno ha sido siempre utilizado en la triple vía de “limpieza” corporal, descontaminación mental y claridad espiritual.
En palabras de Pedro Laín Entralgo, gran especialista en Historia de la medicina y en Antropología médica: “ A comienzos del siglo XIX….Vigente desde los hipocráticos, la restricción alimentaria en las enfermedades agudas seguía siendo la regla…” (Historia de la Medicina, pág.534. P. Laín Entralgo. Masson-Salvat)
Por la noche, descansamos, dormimos y ayunamos. Durante el día gastamos nuestra energía en la actividad de vigilia, en el movimiento, en el trabajo, en nuestros problemas emocionales, en nuestros pensamientos, etc. Por la noche el cuerpo descansa y toda la energía de esas horas de reposo y ayuno se dirige hacia la recuperación, eliminación, y regeneración de lo gastado durante el día. El cuerpo se gasta y se consume de día, y se recupera de noche. Durante la noche, las fuerzas formadoras regeneran y reconstruyen el organismo.
Los niños pequeños que necesitan mucha energía para sus procesos metabólicos y de crecimiento, duermen mucho. El cuerpo recupera en el descanso de la noche lo que gastamos y “enfermamos” durante el día, y durante ese periodo el cuerpo descansa físicamente, y también descansa fisiológicamente. Proceso éste último que conocemos como periodo de ayuno y que termina con el desayuno (des-ayuno).
Por la noche trabajan más las fuerzas de desintoxicación y regeneración, durante el día las fuerzas orgánicas están centradas en otras actividades: el movimiento, el trabajo, la relación con el mundo que nos rodea, la relación con los demás (incluidas las relaciones sexuales).
Cuando hablamos de ayuno nos referimos al periodo en el que nos mantenemos a agua, sin ninguna ingestión de otros alimentos. No olvidemos, de todas maneras, que el agua es una forma de “alimento”.
Si nos mantenemos a frutas o zumos hablaríamos de dietas de frutas o zumos. Y si nos mantenemos a frutas y ensaladas (con verduras crudas) hablaríamos de dieta de crudos.

EL AYUNO COMO PUESTA A PUNTO
El organismo sano tiene siempre un depósito de reservas nutritivas necesarias que le ayudan a salir del apuro cuando se encuentra por necesidad durante varios días o semanas sin alimentos.
Durante el ayuno el organismo puede curarse y normalizarse a sí mismo con más rapidez y eficacia. Se pone al día en los retrasos de eliminación de sustancias de desecho y tóxicas y en la reparación de tejidos y órganos.
Con el ayuno el cuerpo no deja de alimentarse ya que se alimenta de sus propias reservas. Se alimenta de su propio interior. Mientras existen reservas almacenadas en el cuerpo hablamos de ayuno. Cuando las reservas se agotan, el cuerpo comienza a digerir las partes y órganos más vitales. Este periodo es conocido como inanición. La inanición no aparece, en una persona con una constitución más o menos normal, antes de las cuatro semanas. Sólo en personas “consumidas” por un proceso de enfermedad o la anorexia, por ejemplo, el periodo de inanición aparece antes.
Rara vez le damos unas vacaciones al aparato digestivo. Los órganos digestivos se ven sobrecargados de trabajo por el exceso de una alimentación no adecuada. El ayuno es una buena manera de “dar vacaciones” a todos los órganos digestivos, incluidos el hígado y el páncreas.
Los animales y los niños ayunan por instinto, dejan de comer cuando sus energías son necesarias en la desintoxicación y en relación. Ayunan en la enfermedad y en los accidentes.
Cuando hay una crisis de desintoxicación (enfermedad aguda), un dolor físico y también cuando la persona se encuentra cercana a la muerte, son momentos buenos para ayunar. En esos momentos, con frecuencia, no hay ganas de comer, se pierde el apetito. La persona incluso puede incluso sufrir vómitos. El cuerpo rechaza la comida y si comemos aumentamos el sufrimiento.

En la naturaleza, en el medio silvestre o salvaje son muy frecuentes los periodos de ayuno. “Hay un momento para cada cosa, un momento para comer y un momento para ayunar”. Los animales que hibernan (oso, marmota, lirón) se pasan largos periodos sin ingerir alimentos, sólo asimilando las sustancias nutritivas acumuladas en sus células, tejidos y órganos.
Las semillas asimilan sus propias reservas para germinar o brotar en la primavera. En el ayuno hay una autolisis, proceso mediante el cual el cuerpo se alimenta de sus propias reservas.
Al contrario de lo que puede parecer, en el ayuno no se pasa hambre. Después de muchos años asesorando ayunantes no he visto que la persona pase hambre. Cuando se mantiene la sensación física de hambre apenas dura más de unas horas. Pocas veces dura 24 a 36 horas como máximo. En el momento que el cuerpo hecha mano de sus grandes recurso grasos desaparece la sensación de hambre.
Más adelante no hay sensación hambre durante el ayuno, aunque algunas personas sienten algo así como “hambre psicológica”. Incluso, aunque parezca mentira, hay muchas personas que mientras ayunan disfrutan de ver comer a otros o de hablar de comida o recetas. Todo depende del carácter de la persona, así como de la predisposición y los motivos para hacer el ayuno.

 

CONSEJOS PARA EL AYUNO
La persona que ayuna debe descansar para que el máximo de energía esté disponible en el proceso de eliminación y “puesta a punto” del organismo. El organismo humano no es una máquina a pesar de la visión mecanicista actual de todo lo vivo y tiene toda la capacidad de autorregeneración y autocuración.
Una herida se cicatriza sola; el hueso roto, si está en su sitio, se vuelve a soldar en los dos extremos, el cuerpo del bebé “sabe” como desarrollarse guiado por su propia sabiduría sin necesidad que le tengamos que decir como hacerlo. El organismo vivo tiene una gran capacidad de autorregulación, tanto en la salud como en la enfermedad.
Mediante el descanso y el ayuno o descanso fisiológico, ahorramos energía y dicha energía es dirigida hacia la recuperación. En el ayuno, el cuerpo no necesita gastar energías en la digestión y asimilación de los alimentos. Extrae su energía de las sustancias “predigeridas”, asimiladas y en reserva por todo el cuerpo, especialmente en el hígado, en la grasa y en el músculo.
Este ahorro de energía hace que la inteligencia corporal o somática inicie el trabajo de “limpieza” corporal y recuperación de las zonas alteradas. El cuerpo durante el ayuno pone el letrero de “cerrado por reparaciones”. Es momento de eliminar no de alimentarse.
Es importante que el ayunante este tranquilo, relajado y si es posible en contacto con la naturaleza, de la que nos alimentamos también. No sólo es alimento lo que comemos, también lo son los cuatro elementos de la naturaleza. Todos necesitamos el contacto con la naturaleza (al menos los fines de semana), el agua, el aire y el sol. Una persona puede estar varias semanas sin comer, sólo unos días sin agua y apenas unos minutos sin respirar. Esto nos indica que el agua y el aire son imprescindibles durante el ayuno.
Recomendamos mantener la ventana de la habitación abierta para no volver a respirar las sustancias volátiles y tóxicas eliminadas a través de la respiración.
El agua es imprescindible durante el ayuno, el cuerpo necesita el agua como vehículo para sus procesos metabólicos, y durante el ayuno el agua nos ayuda a eliminar y depurar el organismo. La persona que ayuna tiene que tener especial cuidado en beber agua. Una buena medida de seguridad es beber al menos un litro de agua al día. Tampoco es bueno beber en exceso ya que podemos sobrecargar a los riñones ralentizando el proceso de eliminación. Al principio del ayuno, las personas que tienen gran retención de líquidos en el organismo, apenas tienen sed ya que su cuerpo es un “botijo” lleno de agua. Personalmente recomiendo sobrepasar en mucho el medio litro y como medida de seguridad un litro de agua es una buena medida.
Por supuesto es imprescindible hacer el ayuno bajo asesoramiento y control. Un ayuno de más de dos o tres días es necesario que sea vigilado por un médico especialista en el control del ayuno. Una persona enferma siempre debe de ayunar bajo estricta vigilancia de un médico especialista en ayunos.
El ayuno es algo muy natural pero es un nuevo “lenguaje” que hay que aprender para poder interpretar y traducir sus síntomas. El ayuno normal no da más que síntomas en general leves, pero hay que saber que nos transmite el cuerpo. La persona que toma medicamentos no puede interrumpirlos sin consultar con el médico.
Las personas que no hayan tomado medicamentos responderán mucho antes al ayuno, obteniendo mejores resultados.
En los casos en los que no está aconsejado un ayuno podemos hacer una dieta a frutas o crudos (frutas o ensaladas) como proceso de eliminación. Si la persona no puede descansar para ayunar es mejor mantenerse a frutas o ensaladas o saltarse alguna comida de vez en cuando sustituyéndola por un zumo, unas frutas o ensaladas.
Hay pocas situaciones en las que no se recomienda ayunar. Sobre todo en enfermedades graves como algunos cánceres muy extendidos (especialmente de hígado o riñones, por ser órganos de desintoxicación con la capacidad mermada o casi anulada), tuberculosis diseminada, verdaderas y graves enfermedades del corazón,…

LA ELIMINACIÓN
Los residuos de la función de las células son eliminados hacia el exterior a través de los órganos de eliminación, normalmente tras ser neutralizadas y transformados por dichos órganos. Esta capacidad de eliminación aumenta con el ayuno, toda la energía se canaliza hacia esa función de limpieza.
En efecto, el organismo lleva siempre cierto retraso en su propia limpieza, y se pone “al día” mediante el ayuno.

BENEFICIOS DEL AYUNO
El ayuno, bien hecho, es verdaderamente efectivo para dar un buen “repaso” al cuerpo.
¿Y como se cura el cuerpo? El cuerpo guiado por su instinto somático siempre canaliza su energía hacia las zonas más necesitadas. Yo no sé mentalmente en este momento como funciona mi corazón o mis pulmones, pero sé que lo hacen en la mejores condiciones posibles. De la misma manera se cura el cuerpo sin que ni el mejor de los médicos sepa apenas cómo lo hace. El “médico interior” guía todos los procesos necesarios para conseguirlo.
El cuerpo humano es algo tan complejo que lo mejor es intervenir lo menos posible. Si intentamos arreglar la avería de un ordenador y no tenemos muchos conocimientos de informática provocaremos una avería mucho mayor. Pues bien, muchísimo más complicado que un ordenador de última generación es el ser organismo humano. Cuanto más intervengamos mayores serán las posibilidades de avería. Sobre todo si no respetamos su capacidad curativa.
El cuerpo busca su equilibrio, o la homeostasis interna de la que hablan los estudios de la fisiología corporal. Y lo hace guiado por la propia inteligencia somática o instinto de conservación. El ayuno es uno de los mejores medios para buscar la armonía interna perdida en la enfermedad.
Durante el ayuno el cuerpo no pierde nada que le sea vital. Sólo pierde lo que no es útil, grasa excesiva, incluida el colesterol depositado en los vasos sanguíneos, y sustancias tóxicas y de desecho acumuladas en el cuerpo durante años. Los órganos vitales quedan intactos. Cuando una persona muere por inanición, que no por ayuno, tras más allá de 40 ó 50 días, los órganos vitales como el corazón y cerebro permanecen sin alteraciones, sólo pierden un 3% de su peso, y por supuesto ni un solo gramo de sustancias vitales.
En general, todas las enfermedades se ven favorecidas por el ayuno. Aunque en realidad el ayuno no cura nada. Es el cuerpo el que se cura en el proceso de ayuno. El organismo vivo tiene el poder de autocuración como parte del poder de curación y regeneración de toda la naturaleza. Que a pesar de los desastres ecológicos producidos por el ser humano, mantiene intactas su capacidad regenerativa y no sólo eso sino que además nos da de comer. La naturaleza, en un gran acto de amor, da de comer al que le destruye.
Es importante darse cuenta de que un ayuno no hace nada. Al poder curativo ya presente y activo dentro del organismo se le presenta la mejor oportunidad para realizar su trabajo cuando la persona ayuna. Al no ingerir comida canaliza su energía hacia la eliminación y regeneración celular, pudiendo recuperar el tiempo atrasado en la eliminación, consecuencia de la sobrecarga de los órganos de desintoxicación.

SÍNTOMAS QUE PUEDEN APARECER EN EL AYUNO
Los peores días del ayuno son, por diferencia, el segundo y el tercero. A partir de ahí los síntomas van normalmente desapareciendo, en forma incluso muy rápida. Al principio del ayuno predominan los síntomas de desintoxicación. Con el paso de los primeros días de ayuno disminuyen los síntomas de desintoxicación, que a veces son algo desagradables, para dar paso a la regeneración. Al principio del ayuno predomina la eliminación, al final la regeneración.

Dolor de cabeza
El dolor de cabeza, que normalmente dura unas horas y rara vez se alarga un poco más, es un síntoma muy frecuente, especialmente en las personas que tienen antecedentes de cefaleas o migrañas (dolores de cabeza). Este dolor de cabeza puede aparecer con el simple hecho de dejar de tomar café, comer una alimentación sana o descansar. Muchas personas tienen síntomas de desintoxicación durante el fin de semana cuando descansan o cuando inician sus vacaciones. Cuando el cuerpo descansa no gasta tanta energía hacia el exterior (trabajo físico o mental, preocupaciones, etc), y esa energía interiorizada se canaliza a los procesos de eliminación, desintoxicación, regeneración y aparecen los síntomas de desintoxicación.
En el ayuno, la energía que el cuerpo ahorra por no tener que digerir o asimilar los alimentos, se interioriza. Y con ella se ponen en marcha los procesos autocurativos del organismo. En el ayuno aparecen los síntomas, no de empeoramiento de la enfermedad sino de curación.

La boca
La cantidad eliminada de saliva disminuye y se siente la boca seca. Tiende a volverse neutra o poco ácida y no volverá a recuperar su alcalinidad habitual hasta el momento de la realimentación.
La lengua se puede volver blanca, muy blanca o cargada (saburral), a veces amarillenta y la boca pastosa. En la lengua aparecen a veces “manchas”, en lo que se conoce como lengua en forma de mapa geográfico. Hay mal gusto de boca. Incluso el agua de bebida nos puede saber mal a consecuencia de ello. Estos síntomas van descendiendo y la lengua se va volviendo más rojiza en relación al avance del ayuno.
El aliento puede ser “cargado” y fuerte, fétido, intestinal o cetónico (olor a acetona). El olor dulzón a acetona indica la utilización especial de las grasas durante el ayuno para extraer la energía necesaria al organismo.
A veces tienen lugar una sensación de estómago lleno o incluso nauseas o vómitos, que indican el trabajo de regeneración del conducto digestivo y la eliminación de sustancias tóxicas a través de la bilis. Los vómitos pueden ser en pequeña cantidad en forma de jugos gástricos (más o menos transparentes o blanquecino) o de bilis ( de color amarillo o verde). Cuando la bilis está muy “cargada” de sustancias tóxicas y dichos tóxicos llegan al duodeno, o primera porción del intestino, el organismo humano, guiado por el instinto somático de autocuración elimina dichas sustancias tóxicas hacia arriba en forma de vómitos. Rara vez hacia abajo en forma de diarrea. Durante el ayuno el cuerpo responde con crisis curativas o de desintoxicación.

Menos fuerza
Hay un sentimiento de menos fuerza muscular o debilidad que aparece, aunque varía mucho de persona a persona. Ocurre con frecuencia, que cuando más descansamos durante el ayuno más débiles nos sentimos. Hay una mayor interiorización de la energía y eso es beneficioso para el trabajo de eliminación y regeneración.

Molestias de estómago
Con relativa frecuencia durante el ayuno aparecen molestias en el estómago, hígado o intestino que indican los procesos de eliminación de sustancias tóxicas y la regeneración de las zonas enfermas o “sensibles” a causa de procesos físicos o psicosomáticos anteriores.
El aparato digestivo, que “descansa” durante el ayuno, invierte su trabajo. Al no tener que digerir alimentos, utiliza su energía para recuperar y renovar los órganos más afectados (estómago, hígado y conducto intestinal), y esto hace que la zona se vuelva más “sensible”. La zona afectada o enferma nos puede molestar en el ayuno cuando el cuerpo intenta regenerar y curar dicha zona.
La aplicación de una bolsa de agua caliente localmente en el abdomen o en la zona hepática puede calmar o aliviar los posibles trastornos intestinales que aparecen durante el ayuno.

Descenso de peso
El descenso de peso es bastante rápida al principio del ayuno, aunque a veces cuesta algo más. Ello es debido a la eliminación del agua retenida en el cuerpo y las sustancias tóxicas almacenadas en él. Al principio del ayuno aumenta la diuresis o eliminación de agua por la orina. Las personas que tienen una “retención de líquidos” tienden a perder menos cantidad de agua y por ello de peso. Es más, muchas personas notan que han bajado en volumen y apenas o no tanto en peso. Notan que la ropa les queda más floja, aunque la aguja del peso sigue sin descender. Cosa que afecta mucho a los que se obsesionan por bajar de peso.
Nunca debemos olvidar que la finalidad del ayuno no debe ser el descenso de peso, aunque ese descenso es consecuencia de la eliminación de sustancias tóxicas acumuladas durante años en el cuerpo. Cuando la finalidad del ayuno es bajar de peso, la persona sube de peso muy rápidamente con la realimentación. La ansiedad aumentada al dejar el ayuno puede hacerle descontrolar y comer en exceso o ingerir alimentos no adecuados.

Sensación de mareo
Algunas veces ocurren mareos durante el ayuno, sobre todo al levantarse de forma brusca (es la hipertensión ortostática). Por eso es bueno levantarse poco a poco, por etapas (estar un rato sentado antes de ponerse de pie).

La orina
La orina se hace más oscura, olorosa y se carga de sustancias. Puede aparecer “cargada” de sedimentos en forma de arenilla.

Sensación de frío
Hay una mayor sensación de frío en los pies y en las manos. Síntomas de interiorización de la energía y de la sangre hacia los órganos internos. Para aumentar el proceso de desintoxicación la sangre se retira de las zonas más periféricas. Una bolsa de agua caliente (no una manta eléctrica), puede ser una buena “compañera” para calentar los pies.

Aumenta la sensibilidad de los sentidos
Desciende mucho la tolerancia, a los ruidos, a la luz, a los demás. El ayuno favorece el retiro y la interiorización física y psíquica. No es casualidad que en las civilizaciones antiguas se realizara el ayuno en momentos de retiro y meditación. En la Biblia vemos que Jesús se retira al desierto para ayunar.
Se recomienda hacer el ayuno en un lugar tranquilo, en contacto con la naturaleza y fuera de los ruidos y ajetreos de las grandes ciudades. He visto muchas veces que las personas que ayunan se vuelven mucho más sensibles al ritmo de la ciudad y se cansan o incluso se agotan con relativa facilidad. El ayuno en contacto con la naturaleza ayuda a la curación. Y si no es posible, una habitación aireada y limpia y unas cuantas flores nos pueden hacer salir del paso de forma airosa.

Insomnio
Con frecuencia aparece el insomnio o hay una disminución de la capacidad para dormir. La persona que ayuna duerme menos. Todos sabemos que una comilona nos lleva a echarnos una siesta o a descansar durante unos minutos después de comer.
Ocurre también que la persona tiene la sensación de que duerme menos de lo que verdaderamente duerme. Mientras él se queja de no dormir bien, los compañeros de habitación “certifican” que duerme más de lo que dice.
La persona ayunante se hace especialmente sensible a los olores: del tabaco, perfumes,…incluso puede llegar a marearse ante los olores fuertes de colonias y desodorantes químicos y sintéticos.

Olor corporal
El ayunante se queja de olor corporal que no desaparece por mucho que se bañe. Es un olor corporal que indica procesos de eliminación, de desintoxicación.

Aumento del pulso
Al principio del ayuno puede haber un aumento de los latidos cardíacos, del pulso. Durante los primeros días del ayuno, cuando las sustancias tóxicas se eliminan en mayor cantidad, hay un aumento de la frecuencia cardiaca. Incluso pueden aparecer palpitaciones que desaparecen en cuestión de segundos.
El aumento de las pulsaciones coinciden con el descenso de peso. A mayor pérdida de peso, mayor número de latidos. Tras los primeros días de ayuno las pulsaciones disminuyen.
Ambas cosas indican una aceleración de la eliminación. Rara vez las pulsaciones pueden pasar de los 100-110 por minuto. Si esto ocurre durante un periodo breve no es alarmante, pero si se prolonga se necesita la vigilancia estrecha de un asesor higienista. Otras veces, por mayor seguridad, es mejor cortar el ayuno.
Lo normal es que el cuerpo, regido por su instinto de conservación, mantenga estas variaciones bajo limites no perjudiciales. Pero cuando esta capacidad autocurativa y de autorregularización no surge desde el interior o se ha perdido por una grave enfermedad, tiene que ser guiado por un experto higienista desde el exterior.

Pequeñas molestias
Puede haber una sensación de molestias o dolor, normalmente muy leve, en la zona del hígado o en los riñones.
No hay heces. En situación normal el ayunante no expulsa normalmente heces (cacas) durante los días de ayuno, pero en las personas afectadas de trastornos intestinales puede haber eliminación de heces durante varios días. A veces, cuando la bilis es muy tóxica, el cuerpo la elimina acelerando el tránsito intestinal para que no perjudique al intestino.
Cuando el contenido intestinal es muy tóxico, el organismo reacciona eliminando en forma de heces, con frecuencia muy olorosas y oscuras, casi negras (color brea). Las materias fecales son transformadas por la bilis y son expulsadas al exterior del cuerpo en caso de que la inteligencia somática (del cuerpo) vea necesario.
A veces el ayunante sufre de gases intestinales y su eliminación hacia arriba (en forma de eructo) o hacia abajo por el ano (pedos). Esto tiene que ver con la eliminación de la bilis y su transformación a lo largo del conducto digestivo. A veces parece ser una forma extra de eliminación.
De normal no se forman heces duras (tapón rectal), pero esto puede ocurrir en las personas intoxicadas, con poca energía y que hacen un ayuno demasiado prolongado para su situación o cantidad de energía vital. Puede aparecer también un tapón en aquellas que no han realizado una buena preparación al ayuno mediante una alimentación a base de frutas y verduras. Especialmente crudas los dos o tres días anteriores al inicio de ayuno. Rara vez durante el ayuno puede aparecer una diarrea como una manera de eliminación extra del contenido intestinal.
La eliminación progresiva de los restos intestinales previene de la aparición de “tapones fecales” (fecalomas), por endurecimiento excesivo de las heces. Esto es specialmente importante en personas con antecedentes de hemorroides (almoranas), porque puede agravar el cuadro o hacer aparecer una hemorroides larvada (que no da aún síntomas) en la realimentación. Es frecuente que la primera deposición sea muy oscura, color brea, muy olorosa y líquida o blanda.
Si decimos que una persona tiene sensación de estómago lleno, la boca seca, la lengua blanca, nauseas, vómitos; nos parecerá que la persona está “empachada”. Pero curiosamente los mismos síntomas acompañan al ayuno. La persona que ayuna tiene con frecuencia los mismos síntomas que cuando está empachado. Los extremos se tocan, esta vez.
Con frecuencia en el ayuno no aparecen síntomas especiales, sobre todo en personas jóvenes y sin enfermedades.
Es necesario descender poco a poco al ayuno, especialmente si queremos hacer un ayuno mediano o largo. Conseguiremos así reducir la aparición de las crisis de desintoxicación y eliminaremos al máximo posible el contenido en residuos intestinales. Con el descenso lento disminuimos al máximo la frecuencia de aparición de síntomas molestos o dolorosos (dolores de cabeza, náuseas, dolores en los riñones, etc).
En un paso brusco al ayuno los órganos de eliminación (hígado, riñones, pulmones, piel) pueden verse sobrecargados. Los síntomas de desintoxicación vistos antes ocurren sobre todo en las personas muy intoxicadas.
Recomendamos hacer una entrada suave con un régimen suave (régimen asociado: frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos; eliminando progresivamente carnes, pescados, huevos y lácteos), seguidos por unos días de crudos y finalmente de frutas. La entrada lenta es especialmente necesaria en las personas muy intoxicadas o en las que toman medicación. No es tan imprescindible en personas jóvenes, sin enfermedades graves o que llevan una alimentación sana. Aunque no hay que violentar nunca al cuerpo.
Con el descenso lento, además de disminuir los síntomas de desintoxicación evitaremos la utilización de enemas.
Algunas personas, de todas maneras, se ven sorprendidas con crisis durante la preparación al ayuno que les obliga a entrar directamente al ayuno. El cuerpo manda y dirige el camino.

 

LA REALIMENTACIÓN
La realimentación tras el ayuno tiene que ser progresiva y a base de alimentos adecuados. Las frutas o los zumos de frutas son los alimentos más aconsejables en la realimentación. Las naranjas y las mandarinas durante el invierno y el melón o la sandía por su alto contenido en agua son las mejores frutas para comenzar a comer tras el ayuno. Un exceso de comida o unos alimentos no adecuados pueden dar al traste con los beneficios conseguidos con el ayuno.
Normalmente, la realimentación progresiva tiene que durar al menos la mitad de los días de ayuno, y mejor aún si la realimentación dura los mismos días que los de ayuno. Para un ayuno de una semana podemos comenzar a realimentarnos con fruta acuosa durante un par de días. El día tercero podemos añadir ensaladas. Al cuarto, si queremos, añadimos unas verduras cocidas. Al quinto día lo que conocemos como el Régimen Asociado.
A veces puede ocurrir que tras realizar un ayuno sin especiales síntomas, estos aparezcan en la realimentación. Son las llamadas Crisis Postayuno. Hay que tenerlos en cuenta para saber actuar.
El reposo es necesario durante el ayuno, aunque se recomendable el paseo suave y airearse para no estar totalmente parado. El exceso de horas de cama puede hacer empeorar el estado mental del ayunante.
Durante el ayuno disminuye el metabolismo y aparece la sensación de frío. Es necesario que la persona no pase demasiado frío. Una bolsa de agua caliente (que no queme) puede ser una buena compañía. Cambiamos la bolsa de suero por la de agua caliente. Mientras tanto es necesario cubrirse con ropas cálidas, incluso en verano. De todas maneras es necesario no calentar en exceso la habitación, y menos con calefacción. El aire excesivamente caliente reseca los pulmones y hace disminuir la eliminación.
Durante el verano es necesario reservarse del sol caliente, especialmente en la cabeza, ya que la persona se hace muy sensible al calor. Es mejor estar a la sombra durante el verano. En la época de invierno los rayos solares pueden ser muy revitalizantes para el ayunante.
En el ayuno no es bueno mantener una actitud mental activa (no darle demasiadas vueltas a la cabeza) sino una actitud de escucha de las reacciones del cuerpo. Un estado de contemplación de la naturaleza. Como en el ayuno no se come nada, tampoco es bueno “comerse el coco”.
Es recomendable que durante el ayuno se descanse lo suficiente. Dando pequeños paseamos para airearnos y “descansar” así la cabeza. No es necesario mantener cama a toda costa, pues de esta manera puede haber una pérdida energética excesiva a través de nuestros pensamiento.

Evitar grandes esfuerzos. Es momento de descansar.
La persona que ayuna debe reducir el gasto exterior de energía, dejando de trabajar, de preocuparse y manteniéndose lo más tranquilo posible. En un lugar relajado, sin ruidos. Evitando el exceso de lecturas prolongadas, y conversaciones excesivamente largas. El ayuno es un momento de interiorización y de aislamiento. El cuerpo retira la energía del sistema de relación con el exterior y la concentra en la eliminación y en la reparación y renovación de las zonas afectadas.
Es necesario mantenerse en un estado de relajación, sin tensiones mentales, preocupaciones, alejados de las malas noticias, sin ver la TV, en contacto con la naturaleza, en un entorno que favorezca el descanso y la interiorización. Recomendamos encarecidamente mantener una actitud positiva ante la vida, aún en los momentos más difíciles.
Es necesario mantener un buen aseo personal. El ayunante elimina muchas sustancias tóxicas por la piel, manteniendo un olor característico. No es necesario tampoco utilizar continuamente jabón pues ese olor surge de dentro y tiene que ver con la eliminación de sustancias tóxicas, desde el interior del cuerpo hacia el exterior. Si limpiamos el interior del cuerpo, no necesitaremos limpiar tanto el exterior. El olor corporal de una persona enferma o intoxicada es desagradable. Por el contrario el olor de la piel de una persona sana es agradable, como la piel de un niño recién bañado.
Durante el ayuno no debemos utilizar agua ni demasiado caliente ni demasiado fría, para evitar un despilfarro de la energía vital. Cuando el agua es fría el cuerpo tiene que poner en marcha un aumento del metabolismo para contrarrestar esta disminución de la temperatura.
Es recomendable, durante el ayuno, no darse baños (en la bañera) de agua muy caliente ni durante mucho tiempo pues podemos provocar mareos por un estado temporal de hipotensión. La sangre durante el baño caliente se deriva hacia la piel para favorecer la pérdida de calor interno del organismo, y temporalmente puede dar como resultado una disminución temporal de sangre en los sistemas internos del cuerpo y especialmente en el cerebro. Ello puede ocasionar un mareo puntual que no es aconsejable durante el ayuno. Si por cualquier motivo el baño de agua caliente es aconsejable, por ej. en un cólico de riñón o dolor de regla, durante el ayuno es aconsejable que la sala de baño esté bien aireada para que no se acumule el calor ni el vapor de agua, que pueden dar una verdadera sensación de agobio.
Es mejor reducir el contacto con el exterior, evitar lo máximo las llamadas por teléfono, las malas noticias. Evitar las preocupaciones para poder recogerse en sí mismo o interiorizar en la vida.
No es bueno conducir un coche durante el ayuno, para prevenir problemas.

EL AYUNO EN LA FIEBRE
El ayuno regula la temperatura del cuerpo. La fiebre sube aún más cuando comemos. Todos tenemos la experiencia de que una gran comilona nos hace aumentar la temperatura corporal. Comenzamos quitándonos una prenda de ropa tras otra, hasta quedarnos casi sin ropa. De la misma manera sube la temperatura si seguimos la actividad diaria. El trabajo o el ejercicio aumentan la temperatura corporal. Por eso en la fiebre lo más recomendable es mantenerse con agua y en cama. En la Ribera de Navarra, dicen que la persona enferma necesita “caldico y quietud”.
El ayuno hace pues bajar la temperatura. Tampoco hay que olvidar que la temperatura cambia a lo largo del día. La temperatura mínima tiene lugar hacia primeras horas de la mañana y la máxima hacia el atardecer.

LA COMPAÑÍA DURANTE EL AYUNO
Un ayuno es más fácil cuando se hace en compañía, especialmente de otras personas ayunando. Una persona que ayuna puede animar a otras personas a realizar una ayuno. Un ayuno en grupo es más fácil. La persona que ayuna se identifica y agradece la compañía de otro ayunante a su lado.
El ayuno es un momento de recogimiento y no todas las personas están preparadas, ni fisiológica ni psicológicamente para vivirlo. La sensación de soledad se puede ver acrecentada, y es difícil de ser aceptada por una persona muy volcada hacia la vida exterior. Igual que el sentimiento de impotencia o de no llegar.

CRISIS EMOCIONALES
Pueden ocurrir crisis o cambios psíquicos de descarga emocional leves durante el ayuno. A veces inestabilidad emocional, inquietud, agresividad.
No olvidemos que utilizamos la comida para tapar ansiedades, preocupaciones, disgustos, etc. y cuando dejamos de comer quitamos la “tapadera” y pueden surgir diferente síntomas psicoemocionales. De pequeño cuando el niño llora la madre piensa casi siempre que tiene hambre. El niño puede llorar porque tiene frío, esta mojado, siente a la madre nerviosa,…etc. pero la madre interpreta, muchas veces de forma errónea, y le da de comer.
No se hasta que punto cuenta este mecanismo. Una vez somos adultos cuando estamos mal, aburridos, nos hemos enfadado, o nos han dicho que no nos quieren echarnos mano de la comida para “tranquilizarnos”.

UNA ALIMENTACIÓN SANA DURANTE UN TIEMPO
Una alimentación sana durante un tiempo puede ser una buena preparación al ayuno. El cuerpo lleva a cabo, poco a poco, la eliminación y es más difícil que aparezcan crisis de desintoxicación. Aunque a veces esos síntomas ocurren al mejorar la alimentación y comenzar una dieta sana.
Cualquier persona que se prepare para ayunar no debe olvidar que al principio del ayuno pueden empeorar los síntomas. Durante el ayuno el cuerpo hace un repaso a su interior y pueden aparecer síntomas desagradables y molestos, que si la persona no entiende como lo que son, puede concluir que el ayuno es malo. Una persona alcohólica o toxicómana se sienten peor cuando no beben o toman drogas, su cuerpo comienza a desintoxicar y aparece el síndrome de abstinencia. Si ellos vuelven al alcohol o a las drogas, los síntomas desagradables y molestos desaparecen. Ello no indica que el alcohol o las drogas sean buenas, sino todo lo contrario. El cuerpo, durante el ayuno, empeora para curarse. Son síntomas de desintoxicación y renovación. A veces, cuando las enfermedades son graves, es necesario tener claros lo que puede ocurrir antes de que aparezca la mejoría.
A veces, pocas veces, la persona puede pasar por una época más larga de empeoramiento de los síntomas de su enfermedad.

CUANDO NO HAY QUE AYUNAR
Son muy pocas las situaciones en las que no está recomendado ayunar. Entre ellas podemos destacar: la tuberculosis diseminada, el cáncer muy extendido, la delgadez o caquexia extrema, cirrosis hepática, las enfermedades cardíacas verdaderamente graves, personas que tienen un órgano transplantado, y a las que se les ha extirpado la tiroides…y el miedo al ayuno.
Cuando no es el mejor momento para ayunar, por ejemplo cuando la persona toma muchos medicamentos, se aconseja una alimentación sana durante un tiempo más o menos prolongado antes de plantearse un ayuno. Todo ello depende de la enfermedad y del medicamento que esté tomando.
Hay medicamentos con los que hay que tener especial cuidado. No se pueden eliminar sin un estricto control médico: los anticoagulantes, los betabloqueantes, los broncodilatadores, la insulina, los corticoides. Sin olvidar que algunos pocos medicamentos no se pueden eliminar de por vida. Dejemos de lado cualquier posición extremista.

ANTES DE UNA INTERVENCIÓN
Es recomendable ayunar un par de días o tres, o mantenerse a frutas o frutas y ensaladas, antes y después de cualquier operación verdaderamente necesaria e inevitable. No podemos olvidar que ahora mismo en los hospitales hay mucha gente “ayunando”. Muchas “pacientes” están recibiendo solamente un poco de agua con algunas sales minerales o un poquito de azúcar. A este aporte le llamamos “suero”, cuando en realidad es un poquito de agua, y nada más.

VARIANTE DEL AYUNO
Algunas personas consideran aburrida una dieta a agua. A otras les sabe mal el agua, debido a que se sensibilizan los sentidos y la lengua está saburral. Por esta razón pueden parece interesante beber pequeñas cantidades de zumo de limón o naranja con el agua para darle sabor. Esta es una buena manera de asegurar que el ayunante beba la cantidad necesaria de agua.
Con el tiempo frío podemos seguir ayunando con caldo caliente muy ligero.

¿QUÉ HACE EL ORGANISMO CUANDO AYUNAMOS?

  • Degrada las grasas del organismo, lo que ocasiona una rápida pérdida de peso.
  • Se reabsorben, y este es un hecho muy comprobado, los depósitos de colesterol en las arterias.
  • Aumenta la cantidad de orina eliminada o diuresis. Esto explica la gran cantidad de peso perdida por algunas personas durante los primeros días de ayuno.
  • Desvía la energía utilizada en el proceso digestivo hacia la eliminación de sustancias de desecho, poniendo al día el retraso crónico en la eliminación que tiene lugar por nuestra alimentación excesiva y no adecuada, que hace que los órganos de eliminación (especialmente hígado, riñones, pulmones y piel) se ven sobrecargados de trabajo y no cumplen de forma muy efectiva su trabajo. El ritmo de vida, los factores psicoemocional y el estrés, agotan al cuerpo y a sus órganos de eliminación también.
  • Desvía la energía utilizada en el proceso digestivo hacia los tejidos y órganos que necesitan ser reparados, regenerados y revitalizados.
  • Al ayunar le damos la oportunidad para que descanse verdaderamente el aparato digestivo con lo que puede “poner al día” sus funciones y recargar sus energías.
  • El cuerpo se alimenta de las reservas menos vitales y ocurre con frecuencia una desintegración de quistes, abscesos, bultos, tumores benignos. Incluso tiene un gran efecto sobre los tumores malignos. Durante el ayuno, el organismo primero degrada y quema las sustancias no esenciales para obtener energía. Una fuente de material no esencial es el tejido enfermo, como los tumores benignos. Cuando el organismo físico no tiene comida, los tejidos se utilizan en orden inverso a la importancia que tienen para el organismo. Primero se utilizan los menos vitales. La grasa es el primer tejido en desaparecer. Para suministrar nutrientes a los tejidos más vitales, como el cerebro, los nervios, el corazón y los pulmones, las reservas almacenadas se utilizan antes de utilizar cualquier tejido funcional del organismo.
  • Durante el ayuno, la capacidad del organismo para disolver los coágulos aumenta considerablemente. Este proceso, denominado fibrinolisis, no permite que se produzcan problemas tales como trombosis o embolias.
  • Aumenta la capacidad inmunitaria del organismo.

De todas maneras no podemos olvidar que el cuerpo no tiene un poder de recuperación ilimitado y por ello es mejor prevenir que… Conforme avanza la vida, los poderes de curación disminuyen.

NO HAY CARENCIAS DURANTE EL AYUNO
Como dice el Dr. Alan M. Immerman, es significativo que, incluso en ayunos prolongados de varias semanas, jamás aparecen enfermedades carenciales como el beriberi, la pelagra, raquitismo, escorbuto u otras, lo que demuestra que las reservas del organismo suelen estar bien equilibradas. Se ha demostrado por el contrario que el ayuno mejora los estados de raquitismo y el metabolismo del calcio. En la anemia, el número de glóbulos rojos aumentan durante el ayuno. el Dr. Alan M. Immerman ha observado mejoras en la pelagra durante un ayuno. El equilibrio bioquímico se puede conservar e incluso recuperar durante el ayuno. Es importante saber esto porque si no fuese así el ayuno sería perjudicial.

Numerosos experimentos con animales han demostrado que la subalimentación —en contraste con la sobrealimentación— tiende a prolongar la vida y a mejorar la salud.

En resumen, el ayuno no produce carencias.

Dr. Karmelo Bizkarra – Casa de Reposo Zuhaizpe

los errores más comunes de los corredores en lo que a la nutrición se refiere

La mayoría de los corredores piensa que sigue una alimentación “sana y equilibrada”, pero equivocarse es de humanos y rectificar es de sabios. No está de más que revises los 10 errores más comunes que cometen los deportistas, especialmente los que piensan que comen bien.
Hay muchas razones para correr, casi tantas como las que hay para comer bien. La mayoría de las personas corren y comen para ganar salud, sentirse bien, perder peso y sentirse vitales y jóvenes. Pero también hay muchas “modas fetiche” en el mundo del corredor; alimentos casi milagrosos para correr más rápido y dietas especiales para perder peso antes de una carrera.
Incluso, los expertos avisan de que están detectando enfermedades como anorexia y bulimia en corredores en su afán por bajar la marca, u otras nuevas como ortorexia en su afán por comer alimentos muy sanos. ¿Prometes decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? A continuación te contamos los 15 errores más comunes que cometen las personas deportistas que procuran seguir una alimentación “equilibrada”, léelos con atención para descubrir si puedes cambiar algo para mejorar tu alimentación y aprender a comer mejor.

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Error 1: Te saltas desayunos y comidas principales
Posiblemente sea el error más común entre los corredores de las grandes ciudades; el tiempo es oro cuando hay atasco y no tienes un minuto que perder para llegar puntual. El problema es que el desayuno es la comida más importante del día, y por mucho que te empeñes en demostrar lo contrario, no se puede vivir sin desayunar. Piensa que tu cuerpo lleva toda la noche sin alimentarse, entre 8 y 10 horas desde la cena, y aunque te levantes descansado necesitas tener los depósitos de energía llenos para rendir bien, tanto física como intelectualmente. Está demostrado científicamente que las personas que desayunan, no sólo trabajan mejor y tienen mejores resultados profesionales, también se deprimen menos, y engordan menos kilos a lo largo de los años. Si además estás tan ocupado que te saltas las comidas cada “dos por tres”, tu cuerpo y tu mente están sometidos a un estrés alimenticio y, sumado a tu estrés profesional, tienes todas las papeletas para conseguir los problemas de nuestra época: obesidad, diabetes, alteraciones cardiovasculares, envejecimiento prematuro, etc. Puede que corras para relajarte y te sientas a salvo, pero al final si no comes no rendirás adecuadamente ni en la carrera ni en tu profesión.

Cómo mejorar tu alimentación: Levántate al menos 5 minutos antes para desayunar (no es mucho tiempo). Bastan 3 minutos para tomar un batido de yogur con cereales y frutas, también puedes preparar un sandwinch de pan integral con tomate y jamón para llevar en el autobús o en el coche, o comer fruta y frutos secos andando al trabajo. Siempre hay una solución rápida para desayunar. Oblígate a comer 5 comidas al día, notarás una gran diferencia en tu nivel de energía y en tu cintura. Siempre has de intentar comer alimentos naturales y frescos, las frutas y los yogures naturales son los más cómodos para llevar al trabajo, también puedes tener a mano frutos secos y pasas para tomar cada tres horas. Evita las cenas pesadas.

Error 2: Corres en vacío siempre.
Piensas que si corres en ayunas “quemarás” más grasas y tu cuerpo será más eficiente. Hay muchos corredores que saben que correr en “vacío” es una forma segura de perder uno o dos kilos después de entrenar, pero al menos que no coman ni beban más a lo largo del día, recuperarán los kilos. Otros piensan que no pueden correr con el estómago lleno y que necesitan mucho tiempo para hacer la digestión antes de salir a correr. Sin embargo, está demostrado que los músculos trabajan mejor si se toma una pequeña comida antes de entrenar; una simple pieza de fruta o un yogur son suficientes para salir a correr.

Cómo mejorar tu alimentación: Si tienes problemas para desayunar antes de las carreras procura cenar bien antes de acostarte y desayunar al menos dos horas antes de la salida. Experimenta con batidos de leche, zumos y frutas para acostumbrar al estómago a digerir los alimentos antes de salir a entrenar. Si eres de los que entrena a la hora de comer no te olvides de hacer un almuerzo a lo largo de la mañana para tener energía suficiente a la hora de correr.

 

Error 3: Esperas un tiempo largo para comer después del ejercicio.
Si te basta con comer bien antes de un entrenamiento o carrera pero nunca te has planteado en la comida de recuperación, puede que estés perdiendo el tiempo a pesar de seguir un buen plan de entrenamiento. Después del trabajo los músculos están casi vacíos, especialmente después de las series o las competiciones; necesitan nutrientes para recuperarse, proteínas e hidratos de carbono, agua para hidratase correctamente, ácidos grasos para cuidar las articulaciones, vitaminas y minerales para que todo el sistema funcione y el metabolismo trabaje correctamente.

Cómo mejorar tu alimentación: Necesitas recargar el cuerpo con proteínas e hidratos de carbono en las dos horas siguientes al entrenamiento o competición. Lo mejor es que tomes alimentos naturales como un batido de leche y frutas, zumos de frutas, yogur para beber con cereales enteros, leche de soja, almendras o de avena, etc. Al ser alimentos líquidos se ingieren con facilidad y te ayudan a hidratarte correctamente.

 

Error 4: Reemplazas comidas principales por barritas o batidos energéticos.
Siempre que sales de casa llevas un par de barritas deportivas para comer entre horas, conoces todas las marcas y piensas que tu comida es muy equilibrada porque la composición de estas barritas está perfectamente calculadas para deportistas. ¿Para quécomprar frutas o verduras si nunca tienes tiempo de cocinarlas y no son prácticas de llevar? La tecnología ya se ha ocupado de concentrar en una barrita todo lo que necesitas cada día en las proporciones adecuadas. Sin embargo, estás equivocado, somos seres vivos y necesitamos comer alimentos naturales, no podemos perder de vista que cada vez se descubren más sustancias en los alimentos, especialmente de origen vegetal ,conocidas como fitonutrientes, que ayudan a mantener la salud y prevenir enfermedades y que se encuentran en las cantidades adecuadas en los alimentos naturales como las frutas, verduras, cereales enteros, frutos secos, legumbres, etc.

Cómo mejorar tu alimentación: Utiliza las barritas y batidos energéticos sólo cuando sea estrictamente necesario, de forma ocasional antes de tu entrenamiento o cuando no tengas tiempo de preparar una comida para llevar. Si vas a hacer entrenamientos largos, también puedes llevar pasas, manzanas en dos mitades, plátanos, higos secos, frutos secos, etc., como toda la vida. Comprueba siempre los ingredientes de las barritas, no basta sólo con saber el número de calorías, procura tomar aquellas con ingredientes vegetales, trozos de fruta, frutos secos, cereales enteros y sin ácidos grasos trans. Ahorrarás dinero y ganarás salud.

 

Error 5: Comes demasiadas proteínas.
Eres de los que piensas que cuantas más proteínas comes, más músculo conseguirás, al fin y al cabo los músculos están hechos de proteínas por lo que necesitas alimentarlos con aminoácidos, los componentes de las proteínas. Sin embargo, sólo el 20% del tejido muscular está constituido por proteínas, y para hacer músculo es más importante trabajar y entrenar de forma específica en la parte del cuerpo que quieras muscular, que comer batidos de proteínas o alimentos proteicos. Aunque los corredores necesitan más cantidad de proteínas que las personas sedentarias, la mayoría de las personas comemos más del doble de la cantidad de proteínas de las que necesitamos por nuestro peso y constitución. La dieta occidental es muy rica en proteínas, y eso no nos hace más fuertes que los habitantes de los países pobres.

Cómo mejorar tu alimentación: Las proteínas corresponden al 10-15% del total de calorías de la dieta diaria de una persona corredora. No abuses de suplementos proteicos, procura tomar alimentos ricos en proteínas saludables como las aves, lácteos, pescados, carnes sin grasas, frutos secos y legumbres.

 

Error 6: Nunca comes grasas.
Algunos corredores tienen fobia a las grasas, a todas en general. Piensan que si comen grasas estás se convertirán en “michelines” inmediatamente. Son auténticos expertos en nutrición, conocen las calorías de todos los alimentos y nunca comen alimentos con grasas como los embutidos, bollería industrial, mantequilla, carnes rojas, fritos, helados, lácteos enteros, etc. Ni siquiera aliñan los platos con aceite de oliva para reducir el número de calorías diarias. Cierto es que las grasas aportan el doble de calorías que las proteínas y los hidratos de carbono, pero siguen siendo nutrientes básicos, es decir, si no comes grasas el metabolismo se altera y aparecen diferentes enfermedades, está demostrado que las dietas deficientes en grasa aumentan el riesgo de lesiones y disminuyen las defensas frente a las infecciones, incluso puedes llegar a ganar peso si no tomas las grasas adecuadas. Para los corredores de larga distancia la grasa es importante porque cuando se acaban las reservas de hidratos de carbono en el hígado y músculos, el metabolismo recurre a las grasas de reserva para obtener energía, por eso los músculos entrenados de los “fondistas” tienen pequeñas bolsas de grasa de reserva intercaladas en las fibras musculares para tener energía extra “a mano

Cómo mejorar tu alimentación: Haz de perder miedo a las grasas en general, aprende a distinguir las grasas que son buenas para la salud: monoinsaturadas de los aceites vegetales como el aceite de oliva, aguacate, frutos secos, etc. y poliinsaturadas como ácidos grasos omega-3 y omega-6 en alimentos como soja, sésamo, lino, girasol, nuez, pescados grasos, etc. Intenta evitar las grasas saturadas de las carnes rojas, vísceras, lácteos grasos y yema de huevo. Procura leer las etiquetas de los alimentos procesados para evitar las grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas que se llaman popularmente “trans” y que son dañinas para la salud, generalmente se encuentran en las mantequillas vegetales la bollería industrial, cereales de desayuno, barritas y dulces.

 

Error 7: Sólo comes hidratos de carbono.
Quizá es el error más común de los corredores, no saben vivir sin pasta. Hay corredores que ya no hablan de alimentos hablan de “carbohidratos”, parecen una “secta”. Es verdad que los músculos necesitan glucosa para trabajar y que los carbohidratos son la mejor fuente de glucosa para el metabolismo, pero todos los nutrientes son importantes, no podemos vivir sin proteínas ni grasas. Si tu alimentación es deficiente en algún nutriente tu salud se deteriora y tu rendimiento deportivo es mínimo. Es verdad que la dieta básica humana debe ser abundante en alimentos ricos en hidratos de carbono, especialmente aquellos con un alto contenido en fibra y con un índice glucémico medio-bajo como los cereales integrales, pasta y arroz integral, verduras y hortalizas y frutas con piel, pero para una persona corredora los hidratos de carbono corresponde al 50-65% de su alimentación, no deben comer más. Si además te preocupa el peso, has de saber que cuando los depósitos están llenos, la glucosa que sobra se transforma en grasa de reserva y te hace ganar “michelines”.

Cómo mejorar tu alimentación: Intenta variar tu alimentación, hay que comer todo tipo de alimentos naturales. Evita la rutina en tus menús, si te consideras “adicto a la pasta” combina la pasta con otros alimentos como verduras (calabacín, puerro, cebolla, ajo, pimientos, etc.) pescados (atún, rape, berberechos, almejas, salmón, etc.). Escoge siempre cereales integrales o enteros como el pan de multicereales, arroz integral, maíz, y cereales exóticos como la quinoa, amaranto, trigo sarraceno, mijo, centeno, etc.

 

Error 8: Confías plenamente en los suplementos para deportistas.
Eres de los que pruebas todas las “pastillitas” que salen, da igual que sean vitaminas, minerales, suplementos para las articulaciones, cafeína, creatina o carnitina, etc. Si confías plenamente en la suplementación deportiva, y la química es tu solución, cuanto más mejor; ten cuidado, ningún suplemento puede ayudarte a correr mejor si no entrenas y no comes bien. Tampoco hay pastillas milagrosas para evitar las lesiones, adelgazar o para correr más deprisa.

Cómo mejorar tu alimentación: Si comes correctamente no necesitas suplementos alimenticios, sólo el especialista debe recomendar si necesitas tomar vitaminas o minerales, la dosis y la duración del tratamiento. Ten mucho cuidado con las vitaminas liposolubles (A, K, D y E) porque no se puede tomar más de la dosis recomendada, y evita tomar suplementos minerales de hierro, zinc, cobre, selenio y manganeso sin recomendación médica. No te fíes de los “falsos gurús”, la mayoría van a comisión con las marcas de suplementos. Y si necesitas perder peso, sigue una dieta adecuada a tu plan de entrenamiento que te aporte los nutrientes suficientes para adelgazar sin dejar de correr.

 

Error 9: Comes menos calorías de las que te corresponden para perder peso.
Hay muchos corredores que piensan que estar delgado es estar bien. Esto es verdad en general pero, si te comparas con los atletas de primera fila, especialmente con los etiopes y marroquíes, nunca estarás tan delgado como ellos. Cada persona es diferente por eso unos ganan medallas olímpicas y otros no, pero eso no quiere decir que seamos mejores o peores. Si comes menos calorías de las que te corresponden por peso, edad, sexo y constitución físico acabarás con problemas de salud graves, especialmente si además sigues un entrenamiento intenso. Acepta tu cuerpo y corre para estar mejor, los alimentos no son tus enemigos.

Cómo mejorar tu alimentación: Si necesitas de verdad perder peso sigue una dieta controlada por un especialista en nutrición, que esté adecuada a tus circunstancias personales, tu forma de vida y tu genética. Si no comes suficiente calorías no sólo no perderás peso, también correrás peor y hasta cambiará tu personalidad a peor.

 

Error 10: Crees que puedes comer lo que quieras mientras corras todas las semana.
Si tu piensas que puedes comer y beber lo que quieras, sin control ni límite y beber a tu antojo porque correr te absuelve tus “pecados”, estás muy equivocado. Seguramente te sobre peso y no te importe mucho porque “disfrutas comiendo” y te sientes muy “sano” corriendo. O al contrario estés muy delgado y no te preocupe lo que comes porque no engordas un kilo a pesar de comer hamburguesas, pizzas y bollos y tu hígado resista litros de alcohol todos los fines de semana, pero al final los pecados pasan factura en algún momento de la vida. Es verdad que no necesitas comer como un “santo” y que te puedes permitir caprichos, pero siempre con moderación. En el caso del alcohol has de saber que bebido con moderación (dos vasitos de vino tinto o cerveza al día) es beneficioso, pero los alcoholes de alta graduación (whisky, ginebra, ron, etc.) no sólo son muy ricos en calorías, también deshidratan y empeoran tu rendimiento deportivo.

Cómo mejorar tu alimentación: Bebe con moderación, procura beber bebidas alcohólicas de calidad: vino tinto, cerveza y sidra. Si sales de noche recuerda que has de hidratarte, no sólo porque el alcohol es diurético, también son horas en las que estás despierto y si además bailas y sudas pierdes más líquidos. No bebas cerveza justo después de correr para rehidratarte, primero bebe agua y después de la ducha puedes dedicarte a los aperitivos.

 

Error 11: Pruebas todas las dietas de moda para adelgazar.
Eres una víctima de la moda en cuestión de dietas. Te dejas convencer por todo lo que lees en las revistas de moda y no puedes resistirte a las dietas “boca a boca” y a las que tienen alimentos extraños y reglas peculiares. Quizás se debería penalizar a las personas que se inventan estas dietas milagrosas, pero si la gente utilizara la cabeza con inteligencia, estas dietas no tendrían adeptos. ¿Crees de verdad que se puede adelgazar con la dieta del chocolate?

Cómo mejorar tu alimentación: Si de verdad necesitas perder peso sólo hay una regla: comer menos calorías y alimentos de mejor calidad. La única dieta que funciona es la del “vapor y la plancha”: primer plato de verduras a la plancha o ensaladas frescas y segundo de carnes o pescados a la plancha con una fruta de postre. Esta dieta permite mil variaciones, no prohibe ningún grupo de alimentos (puedes comer carne pero sin grasa o lácteos si evitas los más grasos, dulces en forma de frutas, etc.) Si corres además la pérdida de peso será más rápida y duradera, porque podrás comer más y mejor y tendrás menos problemas para recuperar los kilos perdidos.

Error 12: Eres un comedor nocturno.
Te alimentas poco durante el día pero no te resistes a nada por la noche. Si eres de los que no tienen tiempo para comer, apenas desayunas, comes cualquier cosa frente al ordenador y llegas a casa con un “hambre de lobo” puede que no sólo no tengas energía para el día a día y el entrenamiento, sino que incluso tengas entre 5 y 10 kilos de más a pesar de que comes poco y mal. Si tu dieta es muy baja en calorías a lo largo del día, lo que comes durante la cena es muy peligroso, el metabolismo vive en situación de hambre diurna y para contrarrestarlo, intentará guardar el mayor número de calorías cuando cenas, con la desventaja de que si además te vas a dormir al poco rato de cenar, no hay tiempo de digerir los alimentos y estos se convierten en grasa fácilmente.

Cómo mejorar tu alimentación: Debes comer 5 veces al día, sin saltarte ninguna. Intenta comer menos cantidad y menos calorías según avanza el día. Procura tomar una pequeña merienda (un yogur y una manzana) a las 5 ó 6 de la tarde para que llegues a la cena con menos hambre y puedas tomar una comida ligera y sin “tentaciones” en forma de chocolate, embutidos o dulces. Procura dejar pasar al menos dos horas antes de acostarte, aunque también puedes tomar un vaso de leche con un par de galletas justo antes de dormir, especialmente si entrenas a primera hora de la mañana o si cenas muy temprano.

 

Error 13: Bebes más agua de la que debes.
Algunos corredores son tan “bien mandados” que prefieren pasarse a no llegar, por lo que llevan la botellita de agua todo el día a mano para hidratarse correctamente. El problema es que en vez de los 2 ó 3 litros que necesitan pueden llegar a pasarse y algunos confiesan que beben hasta 5 litros al día, incluso en invierno y sin entrenar. Si bebes demasiado agua tu estómago no funciona correctamente, si la bebes de un golpe se llega a hinchar, se diluyen los jugos digestivos y se digieren mal los alimentos. Con el tiempo el estómago que es una bolsa hinchable se da de si y se hace más grande, pudiendo aparecer esofagitis de refugo y hernia de hiato. Además los riñones tienen que trabajar el doble para eliminar el líquido extra. Si además bebes demasiada agua en carreras puedes correr el riesgo de hiponatremia, debido a que al sudar pierdes sales minerales y al beber agua sin sales aumentas el volumen de líquido en sangre que se va diluyendo hasta extremos peligrosos e incluso puede originar la muerte.

Cómo mejorar tu alimentación: Calcula cuántos litros de agua bebes al día. Si llevas una botella cuenta cuantas veces la llenas y si bebes en carrera también. No bebas más de 3 litros de agua al día, y si te preocupa la deshidratación en un día caluroso, sólo tienes que pesarte antes y después de la carrera, los kilos perdidos corresponden al agua sudada, y no suelen ser más de 1 kilo por hora, por lo que no tienes que beber tanta agua como piensas. Si estás sediento durante las carreras piensa que los atletas profesionales apenas beben agua en los avituallamientos y generalmente beben bebidas energéticas o agua con sales, por lo que no necesitas beberte una botellita de agua en cada avituallamiento, basta un sorbo cada 5 kilómetros si el día es caluroso o lleva tabletas de sales para diluir en agua si es un medio maratón o un maratón en un día muy soleado o en ambientes húmedos.

 

Error 14: No te hidratas adecuadamente.
Al contrario del grupo anterior, todavía hay corredores que piensas que el agua es para los patos y les cuesta beber agua a lo largo del día. Algunos no beben más que un vaso de agua en las comidas y así es imposible llegar a beber los 2 litros de agua recomendados para personas poco activas, por lo que si además corres y no bebes lo más probable es que tu entrenamiento se resienta, especialmente ahora que llega el calor y tengas una deshidratación crónica. Si no has nacido con jorobas como camellos y dromedarios es porque necesitas beber agua a lo largo del día. Si tu orina es de color amarillo intenso a lo largo del día, y apenas vas al baño a lo largo del día, más te vale empezar a hidratarte antes de que lleguen los calores del verano.

Cómo mejorar tu alimentación: Si el agua no te motiva, piensa que hay otros alimentos ricos en agua, por ejemplo las sopas, las frutas en general, aunque las más ricas en agua son las del verano: sandía, melón, albaricoque, cítricos, etc. Evita tomar refrescos y zumos de frutas envasados y prueba a hacerte tus propias bebidas con agua y zumos de frutas o agua y miel, té verde.

referencia, runner’s world

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